27 de abril de 2015

La fortuna de tener "aldea" (y una visita al ecoparque de Marín)

Conservo pocos recuerdos de mi "aldea". Ya os conté alguna vez que soy la menor de cuatro hermanas, y que la diferencia de edad con ellas es grande (14 años con la siguiente). Al llegar tan tarde a la familia, solo tuve la fortuna de convivir con mi abuelo materno, los demás murieron antes de que yo naciera (o cuando era muy pequeña). Mi abuelo, y después mi tío Chito, vivían en Vimianzo, un pueblo coruñés de la costa de la muerte, en un caserón de los de antes, con huerta y animales.
Mis hermanas disfrutaron de la vida del campo durante parte de su infancia, pero yo, que como os decía llegué tarde, tuve menos tiempo de "aldea". Aún así, recuerdo que cada año, el 10 de Agosto, cuando se celebraba el santo de mi abuelo, toda la familia se reunía allí para comer y disfrutar de un día juntos.
Conservo recuerdos entrañables de aquellos días de verano y campo. Correteando sin preocupaciones con todo el espacio y el tiempo del mundo para nosotros.

Siempre he vivido en la ciudad, y me gusta, pero mi parte cabra tira al monte, y desde que soy madre mucho más. Porque creo es importante estar en contacto con la naturaleza, al aire libre, sin tanto ruido, sin tanto asfalto, sin tantas paredes. Y si encima es con otros niños, mejor que mejor. Mientras encontramos un rinconcito así para vivir, intentamos compensar las muchas horas de piso de ciudad y juegos de cemento, con excursiones campestres y, siempre que podemos nos escapamos a nuestra "aldea". Porque mis pichurras tienen la suerte de tener no una, ¡sino tres!.

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La pasada Semana Santa, la tía Rosa y la abuela Kela nos acogieron una vez más en su casitas del sur (el sur galaico), donde además del buen tiempo y el aire libre, disfrutamos de la compañía del resto de las "petardas" (así se hacen llamar ellas) y de cantidades ingentes de comida deliciosa, cosa inherente a cualquier "aldea" que se precie.

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Achuchamos a la tía Rosa por su cumpleaños, y le regalamos una cajita con fotos de momentos vividos en su casa. Tenía muy poco tiempo para preparar el regalo, así que recurrí a Paper Lover. En menos de cinco minutos y desde el teléfono, pude seleccionar 47 fotografías de mi cuenta de Instagram que fueron enviadas a su destino en una cajita de cartón. La calidad me pareció correcta para el precio. Son copias pequeñas (10x10 cm), pero impresas en un papel gordito y con un acabado mate muy agradable.

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Desde Vilaboa, hicimos una escapada como siempre a casa de la avoa Kela y al parque de Cangas, donde nos esperaba una sorpresa: atracciones! Estas dos estuvieron un buen rato saltando por los aires...

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Este año, además, pudimos por fin visitar el Eco-parque de Marín. En concreto el circuito arbóreo, que era una visita que estábamos deseando poder disfrutar. El circuito se permite a partir de 4 años, aunque en mi opinión, lo veo más aprovechable a partir e 5-6. Este parque forma parte de un conjunto de parques multi-aventura gallegos. Ofrecen diferentes actividades, desde hípica, descensos en kayac, paintball, visita a una granja, y nuestra elección: el circuito arbóreo. La atracción, situada en un pinar cerca del Lago Castiñeiras, consta de una serie de juegos de equilibrio que te permiten desplazarte entre los árboles a diferentes alturas. Pasarelas, túneles y tirolinas.
Allí te ofrecen todo el material (excepto los guantes, que no son imprescindibles para los niveles más bajos, pero recomendables). Basta con llevar ropa cómoda y el pelo recogido para evitar accidentes. Antes de comenzar se hace un circuito básico (a menos de 1 metro del suelo) donde te explican el funcionamiento del equipo y las normas de seguridad. Es conveniente que los más pequeños vayan acompañados de un adulto, porque el resto de circuitos, incluso el de primer nivel, ya se encuentran a varios metros del suelo, así que, aunque el sistema es muy seguro y hay monitores por todas partes, no viene de más algo de supervisión.
Era la primera vez que iba, y subí con las niñas, así que solo tengo esta foto del entrenamiento (¡después dejé todo en el suelo!). Si no os dan miedo las alturas, os lo recomiendo. Es muy divertido!
Como Amanda todavía era pequeña para subir, escogió un paseo a caballo, y allá se fue con Jimena tan contentas las dos con sus nuevos amigos.

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Tuvimos la suerte de disfrutar de buen tiempo y aprovechamos cada minuto. Eso si, como siempre, lo mejor de todo fue, sin duda, compartir horas de juegos con las "primitas".

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¡Qué bien se vive en el campo!

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¿Y tu, tienes un rinconcito verde a donde escaparte?

3 comentarios:

  1. que guay!!! me encantan los pueblos, tengo claro que cuando sea mayor, de 60, me iré a un pueblo a vivir, probablemente pesquero, donde encontrarte con las vecinas en la plaza, que mi marido eche una partidita de dominó en la tasca de toda la vida y esperar a los nietos haciendoles sus bizcochos favoritos!!! ja.ja
    Por cierto la primita que sopla las velas con tus niñas, es igualita que Veva, bueno me recordó a ella. besos

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  2. Qué bonito! Qué suerte tener pueblo o aldea! Se ve que las niña disfrutan de lo lindo. Qué gracia me ha hecho que la familia del Sur sea del Sur de Galicia. Leyendo otros posts, aquí o en capturando momentos, siempre me imaginaba que la familia de F era andaluza jaja.
    Yo me crié los primeros 6 años de mi vida en un pueblo y fue estupendo. Luego íbamos todos los veranos y muchos fines de semana así que lo disfruté bastante. De mayor he disfrutado viviendo en Córdoba y Sevilla, dos ciudades que me encantan, pero escapándome cuando podía a mi pueblo o al de mi chico.

    Ahora vivo en Canberra, que aunque es la capital de Australia, es como un pueblo grande rodeado de naturaleza. Mis peques crecen rodeados de canguros, loros, possums...simplemente paseando por el barrio, en la guardería o en la puerta del trabajo tienes de todo. Es increíble! Pero también es increíble las ganas que te entran de pisar la ciudad de verdad! El asfalto, los bloques, el bullicio de la gente. Cuando vamos a España, huyo todo lo que puedo de nuestros pueblos para estar todo lo posible en Córdoba o Sevilla. Aquí cuando me entra el mono urbano nos vamos a Sydney, otra ciudad que adoro.

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  3. Necesitamos una salida así! =(
    Hemos estado planeando hace un mes una escapadita de 5 días donde sea, pero todo va en nuestra contra!
    Al lugar que queríamos ir hizo erupción un volcán, así que cambiamos de destino pero hay que viajar más lejos en avión y justo los pasajes suben al triple! =(
    Me enviaré por correo a tu casa para conocer esos bellos lugares y tomar aire fresco! Que de la ciudad estoy harta!

    Están tan grandes las niñas!! y seguí la historia de las fotos de la tía Rosa por Instagram!! Esa foto de V en la atracción de saltos es genial!!! Amo la libertad de tus hijas, sus caras de alegría! Que rico es poder seguirlas y apapacharlas en la lejanía a través de este medio! <3 Besossss!

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encantada de leerte